Ya han pasado unos cuantos meses desde que viera la luz Kylma, el tercer y último volumen de Ojos de Jade.
Cuando lo terminé, lo hice con la sensación de decir: Ya está, lo he conseguido. He cumplido. Pero si algo no ha dejado de sorprenderme desde que empecé a escribir hace tantos años atrás, ha sido mi propia ingenuidad.
Cierto que el último volumen merece alguna revisión más antes de abandonar definitivamente su edición, pues por ejemplo la lista de erratas sigue creciendo (si no bastase con el maltrato que sufre el pobre Dushel, yo me he sumado al mismo denominándole en ocasiones Dushen).
Pero… y si por algún motivo, decidiese que en la saga quizá han quedado historias sin resolver o secretos sin revelar? Historias y secretos que considerara que serían merecedores de un más profundo desenlace?
Y si los hilos que urden la trama de Ojos de Jade aún no hubiesen terminado de tejerse?
No diré más por el momento. Esperaré a recibir más comentarios al respecto del final de la obra, y luego… ya se verá